En la concordia del amor
En el amor nos acogió el Señor: por su amor hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas (San Clemente I, papa, a los Corintios, caps. 49-50: Funk 1, 123-125).
Saluda del presidente
Queridas Cofradías y Hermandades de Almuñécar:
Un año más, nos adentramos en la Cuaresma; de nuevo, penetramos en el tiempo litúrgico que nos prepara para vivir la Semana Santa desde un espíritu de conversión.
He querido comenzar estas letras con un fragmento tomado de la Carta que el Papa San Clemente I dirige a la Comunidad de Corinto. En ella, se nos dice que Cristo, nuestro Señor, fiel a la voluntad de Dios Padre, derramó su Sangre por nosotros, entregó su Carne por nosotros, se desprendió de su Vida por nosotros. Pero la clave para entender de Jesús su darse, su entregarse, su desprenderse de todo, hasta de su propia Vida, por nosotros, no es otra que el propio amor; en el mismo amor en el que, por medio de su Encarnación, acogió a toda la humanidad para siempre.
Si nos paramos detenidamente a analizar las palabras de San Clemente de Roma, comprobaremos cómo carece todo de sentido si se omite el amor, fundamento, por otra parte, de las palabras y acciones de Jesucristo. Pero es que nuestra vida, incluso nuestra propia existencia, sería un sinsentido si faltase el amor. El amor, en definitiva, da sentido a todo y el amor es el que, por tanto, ha de dar sentido a nuestra vida cofrade. Los cofrades hemos de celebrar la Liturgia de la Iglesia en el amor a Dios (concretamente, hemos de celebrar la Eucaristía en el amor de Aquél que nos da su Cuerpo y su Sangre como alimento de Salvación) y, también, en el amor a nuestros hermanos, con quienes compartimos los Sacramentos, caudales de amor divino, elevando así, al Cielo, el más hermoso de los Cultos Sagrados; los Cofrades hemos de estar también, por amor, al servicio de los demás, y los cofrades hemos de atender y socorrer, sobre todo, a los más necesitados (especialmente, mediante Cáritas Parroquial), realizando de esta manera la más perfecta obra de amor, la más sublime; y los cofrades, además, hemos de formarnos continuamente, para que, teniendo un mayor conocimiento de Cristo, podamos amarle cada día más, pues la formación y el conocimiento de Cristo nos atrae a su amor.
Hermanos y hermanas cofrades, vivamos nuestro ser cristiano en el amor, trabajemos por los demás desde el amor, formémonos con amor para alcanzar plenamente un gran amor a Jesucristo. De verdad, permanezcamos dentro de nuestras Cofradías y Hermandades y desarrollemos nuestra actividad cofrade siempre “en la concordia del amor”, como nos recuerda Clemente Romano en su citada epístola. De esta manera, toda nuestra labor cobrará sentido y llegaremos a realizar grandes cosas; pues como les señala, también, el mismo Pontífice a sus destinatarios: “El amor nos eleva hasta unas alturas inefables”, y en otro lugar de su escrito, incluso, exclama: “cuán grande y admirable es el amor y cómo es inenarrable su perfección”.
No quiero concluir esta carta sin traer al recuerdo a D. Antonio Díaz Aragón, Presidente Honorífico de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Almuñécar, que descansó en el Señor el pasado 28 de enero y cuyo testimonio de fe, entrega, esfuerzo y dedicación han sido y serán siempre un ejemplo para quienes aún continuamos trabajando con ilusión en nuestras Cofradías y Hermandades. Los desfiles procesionales de esta Semana Santa de 2024 sean un homenaje a su persona, vida e incansable labor.
Deseo de todo corazón que, en este Tiempo de Cuaresma y en los umbrales ya del Triduo Pascual, Dios nos conceda crecer en el Amor, don que un día recibimos en el Bautismo y cuyas promesas, con profundo sentido y desbordante alegría, en la fe firme y sincera de la Iglesia, renovamos cada año en la Noche Santa de Resurrección.
¡Feliz y provechosa Cuaresma y Semana Santa!
SEMANA SANTA 2026
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Itinerario Semana Santa Almuñécar
- Jueves, 23 De Abril : Libro de los Hechos de los Apóstoles 8,26-40.
en 23 abril, 2026 a las 4:15 amEl Angel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro". Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?". El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra? El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?". Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.
Viernes Santo en Almuñécar
Con las campanas que anuncian las 10 de la mañana se abren las puertas de la iglesia. Todo está preparado para EL PASO.